NO TE FIES DE UN CATÁLOGO. FÍATE DE TUS OLIVOS

Somos agricultores, como tú. Y por eso te decimos esto: no compres un vareador Brumi sin probarlo antes en tu finca, con tus árboles y en tus manos.

zenit vs ghibli

La campaña no espera.
Tu espalda, tampoco.

Sabemos lo que es echar el resto en la cosecha. Son las semanas más importantes del año, donde te juegas el trabajo de 12 meses.

Y también sabemos lo que es:

  • Acabar el día con los brazos dormidos por las vibraciones.

  • Pelearte con máquinas que pesan como un muerto y tiran poca aceituna.

  • O peor: que el vareador te deje tirado en el peor momento.

En Brumi nos hemos manchado las botas en los mismos olivares que tú. Por eso no diseñamos máquinas en un despacho; las fabricamos pensando en jornadas reales.

Brumi Ibérica

Vareadores 100% italianos. Pensados para el campo, no para la exposición.

Lo que necesitas es un compañero de trabajo, no un problema más. Nuestras máquinas están diseñadas para una cosa: máximo rendimiento con el mínimo castigo (para ti y para el olivo)

Potencia que derriba

Siente la fuerza real. Más aceituna en el suelo, menos en la rama.

Ligeros como deben ser

Fabricados para aguantar 10 horas de trabajo sin reventarte los hombros.

Respeta tu árbol

Recoge la aceituna sin dañar la madera ni las hojas. La cosecha del año que viene empieza hoy.

Cero averías

Fiabilidad 100% italiana. Están hechas para trabajar, no para estar en el taller.

Un reto de agricultor a agricultor:

No queremos que nos creas; queremos que lo veas. Cuando vengamos a tu finca, trae tu vareador. Sí, el que usas ahora, sea de la marca que sea. Vamos a ponerlos uno al lado del otro. Mismo olivo, misma vara. Compara tú mismo el peso, las vibraciones y, sobre todo, el tajo que saca una y otra. Nosotros no tenemos miedo a la comparación. ¿Y tú?

Te lo ponemos fácil

Nosotros llevamos la máquina,
tú pones el olivo.

Probar un vareador Brumi no te cuesta nada, y no hay letra pequeña

En Brumi no vendemos máquinas. Ofrecemos soluciones.

En nuestro equipo no hay “vendedores de corbata”. Hay técnicos y agricultores que entienden tu trabajo.

La mejor forma de demostrar que nuestras máquinas son las que necesitas no es con un folleto, es viéndolas trabajar mejor que la tuya, codo con codo contigo.

¿Hablamos?